Los lichis tienen una cobertura rojiza que se pela para comer la pulpa blanca que recubre la semilla (iStock)
Los lichis tienen una cobertura rojiza que se pela para comer la pulpa blanca que recubre la semilla (iStock)
Desde 1995, en cada verano en la India, un enigmático brote surgía provocando la muerte de decenas de personas, en su mayoría menores. En el distrito de Muzafarpur, al nordeste del país asiático, año a año los hospitales comenzaban a recibir paciente comenzado el mes de mayo, cuando las temperaturas elevadas azotaban la región. La causa de la misteriosa enfermedad era una incógnita para los organismos de salud.
Sin embargo, una nueva investigación afirmó haber hallado la respuesta a esta incertidumbre. De acuerdo a un estudio publicado en la revista The Lancet Global Health detrás del misterio están los lichis, un fruto subtropical dulce, de aspecto similar a las uvas, con un toque ácido, rico en vitamina C y bastante popular en ciertas regiones de China, India o Australia, los principales países productores.
En la región mencionada, ocho de cada 10 habitantes se dedican a la agricultura y muchos de ellos producen este fruto (iStock)
En la región mencionada, ocho de cada 10 habitantes se dedican a la agricultura y muchos de ellos producen este fruto (iStock)
Los científicos encontraron una relación de la toxina hipoglicina A con los síntomas de los afectados, quienes no reflejaban indicio alguno de infección, ni de contagio, pero compartían el mismo cuadro: bajos niveles de azúcar, seguidos de convulsiones y encefalopatía que no pudieron superar. La presencia de la toxina puede generar el síndrome hipoglucémico tóxico, tal como se comprobó que ocurre con el akee -especialmente cuando no está madura-, otro fruto de la misma familia que los lichis, consumido ampliamente en Jamaica.
El estudio fue realizado por el centro nacional de control de enfermedades indio en conjunto con su equivalente estadounidense. La acumulación de casos, pensada en principio calificados como aislados, despertó especial atención porque superada la época veraniega, la epidemia desaparecía de nuevo. Las principales víctimas fueron menores de 15 años. De ellos, entre tres y cuatro de cada 10, morían.
La fruta akee, la primera en la que se descubrió la toxina hipoglicina A (iStock)
La fruta akee, la primera en la que se descubrió la toxina hipoglicina A (iStock)
Para arribar a esta conclusiones se evaluaron los análisis efectuados por los investigadores en los dos hospitales de referencia en el distrito de Muzafarpur, correspondientes al lapso entre el 26 de mayo y el 17 de julio de 2014. En el 94 por ciento de los pacientes considerados, los síntomas (vómitos, convulsiones) habían aparecido en menos de 24 horas. Con respecto al periodo estudiado, 122 de los 386 jóvenes que llegaron a los centros sanitarios fallecieron.
Luego de cruzar actividades de 104 afectados durante las 24 horas anteriores al ingreso con las de otros pacientes de las mismas edades que sufrían otras dolencias, se terminó de elaborar el cuadro. Los resultados arrojaron que consumir lichis era el principal factor de riesgo. La mayor cantidad se registró entre los que los comieron cuando estaban verdes o inmaduros o del suelo. La probabilidades de enfermarse se incrementaron para los que degustaron el fruto y no habían cenado ninguna otra cosa la noche anterior.
A raíz del descubrimiento, desde 2015 las autoridades de salud de la región india empezaron concientizar sobre la importancia de la cena y de limitar el consumo de lichis. También recomendaron que se aplique rápidamente una corrección del nivel de glucosa en los casos sospechosos que llegaran a los hospitales. Según los autores, en dos años el número de víctimas pasó del más de 100 a menos de 50.
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